No hay soledades
(si no lo dijiste, debieras)
deshabitadas de un punto de locura
de una brizna de tibia desesperación
para arrancarse, capa a capa
la piel del animal que muta
murmurando sus secretos
desde lo alto de los hombros
hasta la punta que separa al ser del no ser
sábado, 25 de junio de 2016
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