domingo, 6 de noviembre de 2011

deshilo ese número verde que se revierte desde la hoja que me mira entre otras sobre la cama ¿he debido escaparme? No puedo, sólo sé ser silencio ya.
A B C... cada palabra me dice su arritmia
yo devoro mientras la luz
me dejo serruchar por la mañana
cada tarde me canta su cuento
yo escucho a los de afuera, gritan
no hay insomnio ni ceguera
arrojo al vacío sólo de nombre lo que sé
y lo que no me asfixia
pero calma
me presto a escuchar
son las aves
otra vez tantas veces
mis ojos han cambiado
no lo digo yo lo dice el jardín que imagino dentro
allá donde no he de ver, verme.

El viento puede verse
en el movimiento de las nubes
(esta frase científica me enfría los brazos)
nada más entonces
no sé decir adiós
Por eso
"doy vueltas como tigre de circo inmediato a una libertad inasible"

no ahora
ni ningún 24 de abril

no sé decir adiós

miércoles, 27 de julio de 2011

Desdibujarse

"Dentro, donde temo ver, vives"

Ha devenido tarea esencial respirar. Hago en el silencio tenaz la consigna: estar despierta. Hay un nombre en la madrugada que debe ser gritado.

Aquí, sencillo el camino: callar. No de otra forma pero sí. Es, o será, ha sido. Permanecer en el tiempo. Maldición. Regalo. Presencia, sólo eso, así, sin adjetivos.

Clara contra la luz la sonrisa o serio el rostro bajo la lluvia. Desdibujado.

jueves, 21 de abril de 2011

luz

...vengo de lugares que conozco de sobra... por eso no voy a nombrarlos... me concentro en los paisajes luminosos, en la sensación del mar en mi cuerpo, en el tacto del cuerpo amado; en el abrazo y las palabras dichas antes de dormir: "gracias por este día perfecto". La madrugada devendrá en mañana, vendrá lo cotidiano otra vez a darle forma a los días. Tal como el dibujo de estas palabras de tinta negra le dan forma a los pensamientos, a la esperanza, a la ilusión de transformarme...

...agradezco por los días vividos, por los abrazos recibidos, por el incondicional amor filial, por el sol que se queda impreso en la piel, por el agua del mar y sus olas, por el sabor de los alimentos, por la posibilidad de contemplar paisajes luminosos también dentro de mí...

...dibujó un signo en mi mano derecha el día que nos conocimos... yo era un cuerpo en su cuerpo... él era un cuerpo en mi cuerpo. No significaciones. Presencia. Pura materia para experimentar el tiempo. Nada más lejos de la decadencia que nuestro abrazo. El mar y la mañana, las palabras: delicadas nervaduras que iban formando el tejido que nos unió, imperceptiblemente, durante tantos días entre la vida y la muerte.

Fueron los olores, los caminos, la noche y el fuego: la fogata. La sangre, porque fue la herida en la mano, esa mano anónima que buscaba alimentar, sólo eso.

Vengo del mar y en él dejé mi rabia. Sólo poseo ahora una dulzura, la de nombrar lo que iluminó los días; que lo oscuro e incierto quede oculto en el olvido. Hoy busco la luz. Lo que entonces entendí como la maravilla y lo viví así en una mirada, en un cerrar lo ojos, más allá de cualquier significación abstracta; mutado el cuerpo en castillo y el corazón en casa abierta, la voz en paisaje de colores amados, la lluvia en caricia de dios, en suave mensaje. Eso tuve. Eso tengo, porque elijo quedarme con ello, con lo más luminoso y cierto. Con la vida vivida, con la alegría para alimentar mi gana de agradecer al universo contenerme de esa manera.

sábado, 12 de marzo de 2011

Marzo

Nada qué decir, mucho que aprender.

Robo pues para este espacio las palabras de Claudio Obregón Clairín:

"La libertad energética se logra cuando ahuyentamos con la impecabilidad de los pensamientos a las nefastas entidades-energéticas que se nutren de nuestro desvarío volviéndonos seres insatisfechos, celosos, tristes, taciturnos, grises, rencorosos y sumidos en la incongruencia."


martes, 18 de enero de 2011

Rostro

"Ese cansancio que juega a balancearse bajo tus ojos me trae a la memoria que pretendo aprender el arte de inventar milagros."

Esas líneas que cercan mis ojos, y la manera en que la luz de la mañana se refleja ahí, ¿qué podría decir de ellos sino que no vienen de un sueño? vienen y están en la vigilia, en ese instante que casi olvido y ocurrió hace apenas unos minutos frente al espejo. Me sonreí, eso es cierto, lo hago porque suaviza mis rasgos, el cansancio que tiene mi rostro es interpretado de otra manera, desde mí, claro; y podría imaginar que vengo de una fiesta, que he bebido mucho y veo los árboles a lo lejos, el agua de la fuente que vibra con el viento como si fueran parte de un reino en el que habito, en el que mi rostro es contemplado por las nubes grises con el mismo gesto generoso de quien sabe cuando es el minuto exacto de abrazar. Mi rostro dice eso. que quiero aprender a inventar milagros, que no importa el color de mis ojos, sino el rostro amado que ellos cada día ven. No voy a engañarme, esa fue la propuesta, esa es la principal tarea para mí hoy, saber que todo paisaje es eterno, que todo reino, imaginado o no, existe, existe plenamente sólo porque los ojos de mi rostro lo miran; y yo doy fe de su existencia, doy fe de que esta nariz, cuya forma me señala como parte de un clan, clama también por su propia existencia, con la sencilla treta de ser, sin más. Y mi boca, que siempre tiene hambre de palabras hondas, y ganas de cantar canciones cuando los ojos de mi rostro se cansan de llorar, bien puede decir a la hora que sea: "estos labios son míos"; sabe que puede hacerlo, yo siempre la dejo hablar, luego sonríe y me acuerdo que no hay porque mentir la edad, ya la dice mi rostro, sin pudor, abierto a la vida, diciendo, aquí estoy, ni sueño, ni recuerdo, ni pesadilla, sólo un rostro: eso soy.